“Los tanatopractores trabajamos con sentimientos”

IRENE AGUILAR, Tanatopractora en Mémora

Trabajar con la muerte, te hace tenerla más presente. Por eso vemos la vida de otra manera. Intento no irme a dormir enfadada con la vida, no discuto por cosas que no merecen la pena. Dar la oportunidad de poder despedirse a las familias de un difunto, me hace arrancar cada día. Me siento orgullosa de ser Tanatopractora con todo lo que conlleva.

SORTEM.Es la imagen de Mémora para muchas de sus publicaciones en medios de comunicación, ¿qué se siente al ser la elegida para poner cara al conjunto de sus compañeros? ¿Qué le ha aportado la experiencia mediática en la vida profesional?

IRENE AGUILAR. –Conseguir ese objetivo no fue nada fácil, fueron 6 horas de reloj haciendo la sesión fotográfica. Era mi primera experiencia ante la cámara y tenía que transmitir la tranquilidad, la serenidad y la confianza que como empresa queremos aportar a las familias. El acierto de la campaña creo que ha sido precisamente elegir a alguien real, que trabaja cada día en esta profesión. La consecuencia graciosa es que ahora me reconocen en todos los tanatorios que visito e incluso por las calles y comercios de mi ciudad.

Es una de las tanatopractoras más jóvenes en ejercicio de nuestro país. ¿Qué están aportando las nuevas promociones para mejorar y avanzar la Tanatopraxia y el trabajo funerario en general?

I. A. – Sobre todo estamos integrando nuevas técnicas, nuevos productos, nuevas formas de trabajar que mejoran nuestra labor. Piensa que el sector funerario tiene un punto conservador y hermético que dificulta la innovación. Las nuevas aportaciones nos permiten agilizar los procesos, ahora disponemos de camillas eléctricas, la plataforma del coche fúnebre sale sola … implementarlo cuesta, pero al final ayuda. Y, en productos, antes usábamos bases de formol para conservaciones y repatriaciones, ahora intentamos usar siempre polímeros cuaternarios sin formol y no cancerígenos, geles cortantes de hemorragias, algodones que se convierten en gel para taponar … integrarlo lleva su proceso y, en ese cambio, nosotros podemos ayudar.

¿Quién fue el culpable de que decidiera orientar su vida laboral a la Tanatopraxia? 

I. A. – Nadie en concreto, no tenía ninguna vinculación directa con este mundo. Pero desde pequeña me ha gustado la medicina y el cuerpo humano, de hecho, me he dedicado al campo de la enfermería. He estado varios años trabajando como auxiliar de quirófano, pero el sector funerario me llamó la atención y orienté hacía allí mi vida laboral. Dejé mi trabajo en 2011, cursé el postgrado de Tanatopraxia de la Universitat de Barcelona y hasta la fecha. La vinculación con la medicina cada vez es más importante, pero todavía estamos lejos de países como Francia, donde la Tanatopraxia está muy ligada a la vida hospitalaria. Todavía nos queda camino que andar.

Forma parte de una de las primeras generaciones de tanatopractores que ha saltado directamente del aula a la mesa de trabajo y no al revés. ¿Qué ha echado en falta en su formación que la realidad del día a día le ha enseñado?

“Entre Tanatopractores hay un alto grado de compañerismo sin rivalidad profesional”

I. A. – Todos los difuntos no son iguales. Cada uno requiere una forma de ser acondicionado y tratado. Considero que mi formación tanto teórica como práctica fue muy buena y realmente ya estaba preparada para trabajar con cuerpos. Pero me sorprendió el alto grado de compañerismo que he tenido con profesores y tanatopractores tanto de mi empresa como externos. No existe rivalidad profesional como tal y siempre he percibido buena disponibilidad ante cualquier duda.

¿Cuándo se activa un servicio qué itinerario de trabajo sigue para preparar un cuerpo?

I. A. – El primer paso, esperar la orden de recogida. Máximo respeto en el momento de la recogida. Empatía con la situación, delicadeza a la hora de introducirlo en el sudario, hablar con la familia y descubrir esos detalles personales del fallecido que te ayuden a que pueda ser recordado como era. Una vez en nuestras instalaciones, seguimos la cronología del aseo, identificación, desinfección, tratar la imagen del difunto para que transmita serenidad y paz aunque haya sido una muerte violenta o repentina y, finalmente, lo vestimos y lo pasamos al féretro. La idea es tratarlo como si fuera tu difunto para ofrecer el mejor recuerdo posible que se llevarán sus seres queridos. Aunque nuestra labor no acaba aquí, tenemos que asegurarnos que la familia tiene la oportunidad de despedirse como se merece y que puede organizar un homenaje emotivo y personal de verdad.

Acabamos de vivir uno de los episodios más trágicos de nuestra historia reciente con el atentado terrorista de Barcelona. Medios e instituciones han reconocido la labor de las fuerzas y cuerpos de seguridad, el personal sanitario, el voluntariado … pero en ninguna de las listas aparecen los funerarios y funerarias. ¿Por qué cree que su trabajo es tan invisible para nuestra sociedad?

I. A. – Por miedo a la muerte. Sigue siendo un tema tabú y aunque suene recurrente, es más bonito hablar de la vida, suena mejor oír que a la gente se le resucita a través de una RCP, que ha superado una enfermedad … A la muerte nadie la quiere, nadie habla de ella. Hay un cuento popular que lo resume: “Se encuentran la muerte y la vida y, la muerte le pregunta a la vida: ¿por qué a mí todos me odian y a ti todos te aman? Y la vida le responde: Porque yo soy una bella mentira y tú una triste realidad” Por eso, no veremos una imagen de un equipo de funerarios recogiendo cadáveres, nos da miedo la muerte.

Siempre desde la óptica del mundo funerario, le proponemos que nos recomiende:

I. A. – Una película: “Despedidas” Es una película curiosa sobre ritos funerarios y el papel de la mujer. Un libro: “El lector de cadáveres” que nos sumerge en los inicios de los forenses en la Antigua China. Una canción: En castellano, “Desde mi cielo” de Mägo de Oz. Es una canción un poco lenta, pero tiene una letra muy profunda. Y en habla inglesa, “The End” de Jim Morrison e interpretada por The Doors. Un Poema: “Una noche de verano” de Antonio Machado. Es un poema verídico en el que el poeta se dirige a la muerte después del fallecimiento de su esposa. Un lugar: Me gusta visitar pueblos de montaña y tengo un ritual. Cuando me voy de vacaciones busco el cementerio del pueblo con mis hijos y sólo cuando lo tengo localizado, lo hemos visitado, me he hecho la foto de rigor y les he explicado donde estamos, vamos a la casa rural a alojarnos.

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“El médico embalsamador me dijo: “¿Entras o sales?”. Y entré.”

ÁNGEL SAN FRUTOS, Tanatopractor y Tesorero en la Asociación Nacional de Profesionales Tanatopractores

Hace 30 años que trabajo en una funeraria. Ser Tanatopractor titulado es un orgullo, pero todavía queda mucho camino que andar y que luchar. Estamos en un momento álgido para seguir reclamando el reconocimiento oficial de la profesión. Unidos somos más visibles.

SORTEM.Lleva tres décadas dedicadas al servicio funerario, pero ¿qué momento fue clave para que decidiera orientarse a la Tanatopraxia?

ÁNGEL SAN FRUTOS. – La oportunidad de trabajar en una funeraria se presentó por una relación familiar. El día a día en una funeraria es complejo y tienes que estar preparado para actuar como comodín en todas las labores que se presenten. En una ocasión, un médico embalsamador estaba realizando un servicio y me vio en la puerta. “¿Entras o sales?” – preguntó. Y decidí entrar.

Y, ¿desde entonces?

A. SF. – Sentí que me gustaba lo que había visto y tenía la necesidad de seguir explorando esa vía. En esos años, la tanatopraxia en Segovia y casi toda España era comparable a la televisión en blanco y negro, prácticamente no existía. Pero el esfuerzo autodidacta y la búsqueda de información y conocimientos me llevó a insistir en la formación y, por fin, conseguí en 2011 el título oficial de tanatopractor.

Se demanda desde el sector un reconocimiento profesional para la figura del tanatopractor  en España, ¿no basta con una titulación oficial?

A. SF. – Para nada. Es un primer paso, desde luego. Tener el título firmado y sellado por las autoridades del Estado, dota de credibilidad y presencia a la profesión. Igual que el Certificado de Profesionalidad, bajo el control del SEPE, acredita al titular de los conocimientos teóricos y prácticos para el desarrollo de la actividad como tanatopractor, tanatoestética, embalsamador y coordinador de servicios funerarios. Algo que, de momento, no se puede aplicar en todas las comunidades, a pesar de tener el título que lo certifica.

Pero resulta contradictorio …

A. SF. – Exacto. Y esa es la primera barrera que tenemos que romper. Por ejemplo, en mi comunidad, yo no puedo firmar embalsamamientos. Sin embargo, en Galicia o Canarias, los compañeros ya pueden hacerlo. Nuestra esperanza es que se produzca un efecto dominó. Es decir, que por agravio comparativo, las demás comunidades adecúen su normativa igual que lo han hecho las comunidades vecinas.

“Nuestra esperanza es que se produzca un efecto dominó y podamos ejercer por igual en todos los territorios”

Compagina su labor en la funeraria con la tesorería de la Asociación Nacional de Profesionales Tanatopractores. ¿Cuál es la labor de la organización?

A. SF. – El principal objetivo es el de luchar por el reconocimiento de esta profesión. La idea es la de canalizar y trabajar por cambiar nuestra situación actual. Somos un nutrido grupo de tanatopractores que perseguimos un fin general para difundir y dar cobertura institucional a nuestra figura.

Y eso se traduce en …

A. SF.– En pequeños avances que no son todo lo rápidos que a todos y todas nos gustaría, pero estamos en el buen camino. Hemos conseguido transmitir nuestras inquietudes al responsable del Ministerio de Sanidad del anterior Gobierno y, ahora, estamos trabajando para poder hacerlo también con el actual responsable. La clave es la insistencia y, personalmente, creo que estamos en un momento álgido que, aunque lento, es inevitable.

¿Qué es lo que le hace seguir motivado para seguir tratando con la muerte?

A. SF. – No creo que haya una motivación especial, no es diferente a la de cualquier otro trabajo. Puede sonar a tópico, pero recibes más de lo que das. La tranquilidad de la familia, la sensación de que has ayudado a que empiecen a superar la falta de su ser querido, frases como “parecía que estaba dormido” … Al final, se trata de comprender que estás allanando el camino de la despedida para que sea lo más serena posible.

– ¿Qué determina esa entrega?

A. SF. – Me refiero a qué todo se reduce a algo tan simple y, al mismo tiempo, tan difícil como escuchar los deseos de sus seres queridos. Además, de los aspectos técnicos que se presuponen, debes tener en cuenta factores tan dispares como hacia que lado se peina, que ropa la define, algo tan lógico como ponerle su dentadura… Son esos detalles los que humanizan nuestra labor.

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“Soy la quinta generación de una familia de funerarios”

NATALIA PLANAS, Directora en Funeraria de Jesús

 

Funeraria de Jesús está a punto de cumplir siglo y medio de historia. Con 24 años asumí mi responsabilidad en la empresa, lo dejé todo y volqué mi vida en continuar con el legado de mi tatarabuelo: don Juan Jesús Albarracín Sánchez-Osorio. He aprendido a amar esta profesión y sobre todo a gestionarla para el futuro.

SORTEM.Representa a la quinta generación de funerarios de su familia, pero ¿por qué decidió orientar su vida profesional a continuar la tradición familiar?

 NATALIA PLANAS. – Mi primera intención no era orientar mi futuro a continuar la tradición en la funeraria. De hecho, me crie bastante alejada de este mundo, pero a raíz de la necesidad de ayuda que requería el negocio familiar, me trasladé a Murcia y asumí mi responsabilidad en la empresa. Al principio con respeto y pudor como cualquier persona ajena, pero poco a poco este trabajo atrapa, obtienes un feedback muy bueno con la gente y recibes el agradecimiento sincero de las familias. Además, era un reto personal para modernizar instalaciones, adaptar el servicio, gestionar el equipo, innovar productos, … Y hasta hoy.

Cuando en 1870 se fundó Funeraria de Jesús, se hizo bajo el régimen de carpintería y funeraria. ¿Qué conservan de aquellos primeros años?

N.P. – De aquellos primeros años, por desgracia, nada. De la época de mi bisabuelo, todavía guardamos dos carrozas funerarias de madera, esculpidas con tallas de gran belleza artística, que eran tiradas por caballos. Años después, fue mi abuelo el encargado de motorizarlas para transformarlas en automóviles. También conservamos un féretro de dos tapas muy curioso. Antiguamente se velaban a los difuntos en el domicilio particular, por eso, una de las tapas de la caja, incorpora una pequeña capilla con un cristo e iluminación.

Siempre han estado muy ligados a Murcia, sus tierras, sus tradiciones … ¿Qué peculiaridades tiene la región respecto al servicio funerario?

N.P. – Hoy en día no existen grandes peculiaridades en el servicio, tan sólo algunos detalles que cada zona conserva. Quizás lo más llamativo de Murcia es la gran cantidad de “pequeñas funerarias” que existen. A diferencia de otras zonas de España, en nuestro modelo no hay grandes grupos que monopolizan el servicio, sino que está más repartido. Somos muchas funerarias, pero más pequeñas y diversificadas.

Lidera una “pequeña funeraria”, que como en otros muchos sectores, convive con grandes grupos que se antojan grandes competidores. ¿Cuáles son los retos que deben acometer empresas como la suya para adecuarse a este momento de mercado?

N.P. – Hay dos ejes básicos. Saber estar a la última en productos y en servicios igual que los grandes y, al mismo tiempo, personalizar el servicio. Una empresa pequeña tiene más capacidad de personalizar, de hacer sentir más cómodas y participativas a las familias, identificarnos más con la zona a la que pertenece … Somos una funeraria murciana, así que conocemos mejor las costumbres, las necesidades, los recorridos y las gentes de nuestra región. Pero debemos combinarlos con la condición de ofrecer todas las opciones posibles igual que lo haría una gran compañía funeraria.

En este sentido, ¿qué ventajas tienen que potenciar las “pequeñas funerarias” para seguir siendo competitivas?

N.P. – La base está en la atención personalizada al cliente. No dejamos de ser una empresa de servicios y la atención a las familias que acaban de perder a un ser querido tiene que ser perfecta. Tenemos que dar cobertura inmediata a todo el proceso de forma bien orquestada para que se sientan arropados y acompañados en todo momento. Nuestra gran ventaja se mide en la confianza que generamos a la hora de afrontar un servicio y también en el recuerdo que queda de nuestra labor. Por eso, los pequeños tenemos mayor capacidad de adaptación y personalización de los deseos de cada familia.

“La presencia de la mujer en el sector funerario es cada día más importante e imparable”

Se suele tachar a la profesión de ser preferentemente masculina. Solo alrededor de un 28% de puestos de trabajo son ocupados por mujeres. ¿Queda mucho camino por andar?

N.P. –Cuando empecé con 24 años a dirigir una empresa de un sector que me resultaba totalmente desconocido, me impactó que cuando iba a reuniones, convenciones, ferias, simposios… el 90% eran hombres. Pero en esta última década ha empezado un cambio importante e imparable. Cada vez hay mayor presencia de mujeres funerarias y es algo natural. ¿Queda camino por andar? Seguro que sí. Dicen que la incorporación de la mujer aporta una sensibilidad diferente, personalmente creo que lo importante es desarrollar tu profesión con toda tu valía.

Desde el sector se reclama una nueva Ley de Servicios Funerarios que regule de forma clara, moderna y transparente la actividad. ¿Qué le pide a la Administración para dar continuidad con garantías a su trabajo?

N.P. – Sobre todo que se reconozca la profesión del funerario. Poner en valor la labor del funerario o el tanatopractor igual que se hace en otros países del mundo. Detrás de este trabajo hay mucho esfuerzo, técnica, experiencia y formación que debe ser reconocida a nivel político, administrativo y social.

Con casí 150 años de historia, cuando esta entrevista la lea una futura novena o décima generación, ¿qué mensaje le gustaría dejarles?

N.P. – Pensarlo me emociona. Sería un orgullo que llegara una novena o una décima generación porque eso significa que las generaciones anteriores han hecho un buen trabajo. Les diría que sigan trabajando con el máximo cariño y sin perder la parte humana en el negocio.

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“Ser funerario es tan duro como apasionante”

SALVADOR LAGARES, Funerario y Tanatopractor en Mémora

 

Todas las personas que trabajamos en este oficio lo hacemos con pasión, amando nuestro trabajo. Con 16 años entré a trabajar en Funeraria La Estrella, corría el año 1980. He participado en entierros y he preparado difuntos de casi todas las creencias religiosas y laicos. La única realidad es que tarde o temprano, hemos de morir.

SORTEM.Un Volvo 740 de la época fue el primer coche fúnebre que tuvo al volante, ¿cuántos kilómetros de carretera ha acumulado desde entonces?

SALVADOR LAGARES. – Han sido tantos los kilómetros que he hecho que me resulta difícil dar una cifra exacta. Es cierto que ahora se hacen menos, bien por las incineraciones o porque hay más compañeros. Pero durante toda mi carrera habré hecho más de un millón de kilómetros al volante de un coche fúnebre.

Ha participado en servicios para creyentes católicos, musulmanes, judíos, budistas, testigos de Jehová, evangelistas, ortodoxos, no creyentes… ¿Coincidimos en algo?

S.L. – La muerte es una realidad igual para todos. Unos creen en una cosa, otros creen en otra o sencillamente no creen en nada, pero todos coinciden en llorar y despedir al ser querido. La diferencia radica en el tratamiento del cuerpo y el protocolo del servicio: unos lo entierran, otros lo incineran, otros requieren un tipo de ceremonia, pero básicamente el dolor es el mismo para todos.

El camping de Biescas, el accidente del YAK-42, el autobús de Soria… A lo largo de su carrera, le ha tocado vivir la tragedia de cerca en muchas ocasiones, ¿cómo se reacciona y de qué manera se puede colaborar como funerario para gestionar la magnitud de la desgracia?

S.L. – Mira, a veces, da la sensación de que la gente piensa que el funerario es una persona sin sentimientos, inmune a la tragedia, personas frías que ni sienten ni padecen el dolor ajeno. Pero nada más lejos de la realidad, sentimos y vivimos cada momento de despedida igual que todos, pero más veces. Cuando te tocan vivir desgracias como las mencionadas, intentas abstraerte y concentrarte en tu trabajo para dar una respuesta de muchísimo cariño a los familiares. Cuando participé en el suceso del Camping de Biescas, estuve cinco días seguidos viajando y cada vez que llegaba a Jaca, seguía colaborando con voluntarios, Cruz Roja, personal sanitario y autoridades. Experiencias como estas, te llegan al alma, te hacen ser mejor persona y ver la vida de otra manera.

¿Existe un protocolo de actuación para dar un servicio y una cobertura adecuada a casos como los anteriores?

S.L. – Sí, existen protocolos y pautas para actuar en tragedias de esta magnitud. Empresas como en la que trabajo, Mémora, tienen la capacidad y la infraestructura para aportar medios. Después, la realidad puede hacer que el protocolo cambie o se modifique porque las circunstancias de cada caso son diferentes. En un accidente de tráfico, por ejemplo, sabemos muy bien los pasos que debemos dar para que la familia pueda despedirse en paz de sus familiares. Pero no puedes evitar que el dolor te sobrepase cuando ves familias rotas y, al final, es la experiencia y la profesionalidad la que marca el camino.

“Este oficio de funerario engancha, no puedes dejarlo”

Ha sido uno de los tres primeros tanatopractores titulados de Zaragoza, ¿qué evolución está teniendo la profesión en Aragón?

S.L. – En Aragón, sobre todo en Zaragoza que da cobertura a toda la comunidad, no hay una gran demanda de Tanatopraxia. Cuando obtuve el título en 2010, hacía sobre unos 30 servicios de tanatopraxia mensuales. Actualmente, seguimos siendo tres los tanatopractores titulados en Aragón. Creo que hay mucho camino que andar, hemos dados pequeños pasos, pero todavía queda mucho que enseñar y mucho mercado para crecer en lo que a tanatopraxia se refiere.

Siempre disponible para servicios en días festivos, noches, cumpleaños, momentos familiares, vacaciones, largas jornadas laborales… ¿Qué recompensa tanta dedicación?

S.L. – Este oficio de funerario engancha, no puedes dejarlo. Me tomo este trabajo con muchísima pasión, amo lo que hago y la mayor recompensa es dar la oportunidad a un familiar de despedirse en paz de un ser querido. Cuando una persona te da la mano y te agradece lo que has hecho, cobra sentido todo.

En casi cuatro décadas entregadas al servicio funerario, ha sido protagonista de la evolución del sector en método y forma. Con esa perspectiva histórica, ¿dónde hay que seguir insistiendo para mejorar la profesión?

S.L. – Para poder mejorar esta profesión, sin duda, hay que seguir insistiendo en la formación del trabajador. Todas las empresas, tanto las grandes como las pequeñas funerarias deberían seguir apostando por la formación de buenos profesionales. La inexperiencia y la falta de formación, provocan situaciones de dificultad en transportes, acondicionamientos y trato con la familia. Ser funerario es mucho más que ir con una camisa y una corbata. Es necesario enseñar gestión, técnica, psicología y transmitir la pasión necesaria para serlo y vivirlo.

– ¿Cree que la responsabilidad y el compromiso del papel del funerario está poco reconocido en nuestra sociedad?

S.L. – Poco reconocido no, no está nada reconocido; hasta que descubren como podemos ayudarles. La sociedad nos ve como “bichos raros”, aunque aquí trabaja gente maravillosa. Siempre se acuerdan, en Noche Vieja por ejemplo, de los policías, los médicos, los bomberos … que están de guardia, pero nunca hablan de los funerarios. La muerte y lo que la rodea sigue siendo un tabú en nuestra sociedad.

La experiencia de ser funerario, seguro que también le ha aportado momentos para la sonrisa como …

S.L. – El sentido del humor siempre ayuda. Al final, todo el equipo de compañeros pasamos mucho tiempo juntos, casi más que el que pasamos en nuestras casas. Y la risa hace que todo sea más llevable. Y, confieso que alguna cosa hemos hecho como al llevar el coche fúnebre a pasar la ITV. ¡Ya te puedes imaginar!

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“Las prisas por despedirse no son buenas”

JAUME PRATS, Profesor y Tanatopractor en Pompas Fúnebres de Badalona

 

¿Por qué tanatopractor? Estudiaba para administrativo y hacia una suplencia en una funeraria. La curiosidad me llevó a ver qué se hacía con los difuntos y desde entonces… Me gusta romper tabús y ver la muerte con naturalidad. Vivo mi profesión con vocación y lo reflejo en las aulas siempre que puedo.

SORTEM.¿Cómo definiría la profesión para los que al oír tanatopractor, se imaginan a un dinosaurio en una película de Jurassic Park?

JAUME PRATS. – Ser tanatopractor consiste en tratar a un difunto lo mejor posible para que las familias lo recuerden tal y como era. Estamos presentes en todo el proceso que va desde la recogida hasta la presentación a la familia. Pero esencialmente, nuestro trabajo se centra en ofrecer una imagen más amable, que transmita tranquilidad y paz, para ayudar a superar la pérdida a sus familiares y que puedan despedirse con calma. Es un primer paso para acortar el tiempo de duelo y eso es algo que siempre da sentido a la profesión.

 – La Tanatopraxia es una profesión de moda y cada vez más demandada. ¿Oportunidad o peligro para el sector?

J.P. – Realmente es una oportunidad. Profesionales más capacitados y mejor formados suponen mayor competencia y la competencia siempre es sana. Por eso, es importante mantenerse activo y seguir informado sobre las novedades que rodean a la tanatopraxia en todos los niveles. Representa un estímulo para seguir en movimiento y en continua evolución donde los servicios a la familia cada vez cobran mayor importancia.

El futuro de los tanatopractores pasa por …

J.P. – … obtener una titulación reglada y oficial para desarrollar con garantías el trabajo. Es el siguiente paso necesario para amparar y formar a los tanatopractores y las tanatopractoras del futuro, que ya han entrado con fuerza en el sector aportando una nueva sensibilidad.

¿Qué podemos exportar a otros países de nuestra forma de tratar la profesión y qué deberíamos importar de otros lugares para mejorarla?

J.P. – Exportar, no demasiado. Importar, muchas cosas. Para empezar, en varios países como Francia, Inglaterra o Estados Unidos, es una carrera de entre tres y cinco años. La formación es global y se abarca toda la gestión del servicio funerario en aspectos económicos, técnicos, logísticos, anatómicos… Por tanto, la diferencia es sustancial.

Antes de iniciar una preparación de un cadáver, ¿qué planifica?

J.P. – Inicialmente nada. Lo más importante es escuchar los deseos de la familia. No debemos acometer ningún trabajo sin la autorización de los familiares. Hablamos con ellos y captamos que quieren, que necesitan. Después se trata de transformar en realidad esa petición para que la despedida sea lo más serena posible.

“Más que avances técnicos, habrá un cambio de orientación al servicio”

¿Qué avances técnicos y conceptuales marcarán el camino de la futura Tanatopraxia?

J.P. – Más que avances técnicos, qué seguro que los habrá, será un cambio de orientación al servicio. La muerte es un paso natural y las prisas para despedirse, no son necesariamente buenas. Ser capaces de transmitir esa calma a la familia para que acepten y entiendan la pérdida. En definitiva, utilizar las técnicas que ya poseemos para tratar al difunto, y darles ese tiempo de reacción tan necesario.

¿Existe un riesgo real de intrusismo laboral? ¿Cómo se podría minimizar?

J.P. – No, no como riesgo. Es cierto que cada vez hay más gente interesada o que se acerca por curiosidad a la profesión, pero la incidencia es mínima.

Situaciones complicadas ante la mesa de trabajo seguro que se ha encontrado. ¿Cuál es la tarea más compleja y delicada a la que se ha enfrentado?

J.P. – La verdad es que tareas complejas no hay. Si hablamos de tiempo, hay acciones que se alargan más o menos, pero no es debido a la dificultad. Sin duda, el espacio donde trabajas y el material que tienes a tu disposición, facilitan el trabajo. Es evidente que una reconstrucción siempre requiere de mayor esfuerzo, pero no necesariamente tiene que ser complicada.

En el capítulo de anécdotas, seguro que guarda alguna digna de ser contada …

J.P. – ¿Anécdotas? No son tantas como se puede llegar a pensar. Es cierto que hay alguna situación que te provoca alguna sonrisa, pero no va más allá. Recuerdo con cariño que mientras acompañaba a una familia un poco más retirado, en segundo plano, vinieron a darme el pésame.

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